Nos permite conocer el estado de salud del paciente que será sometido a un procedimiento quirúrgico. Comprende desde examen físico, el cual se lleva a cabo por el veterinario, hasta pruebas de sangre y radiografías.
Su intención es estimar cómo reaccionará el organismo al protocolo de anestesia y las diversas presiones a las que es sometido en la cirugía. Además, permite saber si hay algún factor de la coagulación sanguínea alterado que pueda causar complicaciones durante el proceso.